Manual de buenas practicas para los taxistas frente a los ciclistas.

El Reglamento General de Vehículos define la bicicleta como un vehículo de dos ruedas y, por lo tanto, apto y con derecho a circular por la calzada.

La bicicleta no se debe entender como una molestia para el tráfico, sino que forma parte de éste, es decir, su presencia y características de circulación deben ser consideradas como algo natural en la calzada. La bicicleta puede ralentizar el tráfico tanto como lo hacen el resto de vehículos, señales de tráfico, intersecciones y demás elementos que forman parte del tráfico. Además, su velocidad media equivale a la de los turismos en la ciudad. Los motivos que producen el colapso en las calles no son producidos por las bicicletas, sino que, más bien, a éstas les afecta como a los demás.



1. Posición de la bicicleta en la calzada.

Según el artículo 36.1 del Reglamento General de Circulación, los conductores de bicicletas utilizarán el arcén, si este fuera transitable y, si no existe (como en las zonas urbanas) utilizarán la parte imprescindible de la calzada. Pero ¿cuál es esta parte imprescindible?. La que, al igual que para el resto de vehículos, combina los siguientes aspectos:
•     entorpecer lo menos posible la marcha de los demás
•     circular con la máxima seguridad posible

Para todos los vehículos, la seguridad siempre es prioritaria. Para conseguir la máxima seguridad posible, en zonas urbanas, el ciclista debe posicionarse suficientemente alejado del lateral derecho del carril por el que circula1  porque:

•     Evita chocar contra la apertura inesperada de las puertas de los vehículos estacionados en los laterales de la calle. Si el ciclista circula por el extremo derecho puede chocar contra una puerta y, en caso de que la esquive, se precipitará por sorpresa sobre el posible vehículo que circule por el espacio que ha venido dejando a su izquierda.

•     Evita ser invisible para el vehículo que va delante. Si el ciclista se coloca en el extremo derecho puede invadir la zona del ángulo muerto del retrovisor interior y lateral derecho del vehículo que le precede.

•     Impide que se le cierre peligrosamente la trayectoria. Un ciclista colocado en el extremo derecho está dando información a los demás conductores que van tras él para que le adelanten. Si esto ocurre en una intersección a la derecha, el conductor que acaba de adelantarle y gira a la derecha, cerrará peligrosamente la trayectoria del ciclista. El carril- bici urbano colocado en la calzada genera esta misma situación tan arriesgada en cada cruce, este es uno de los motivos por los que hay que respetar a los ciclistas que opten por circular por la calzada en calles con carril-bici.

•     De esta manera el ciclista puede esquivar obstáculos inesperados de forma óptima, ya que le permite desplazarse a ambos lados gestionando su espacio (o zona de incertidumbre) sin peligro de precipitarse sobre los vehículos que le sigan, los bordillos, el mobiliario urbano y los vehículos estacionados. Por ejemplo: evitar alcantarillas y baches (que suelen presentarse en los laterales de la calzada); esquivar peatones o animales inesperados; no

1 El IAM (Institute of Advanced Motorists) ha recomendado a los ciclistas hacerse visibles “ocupando su carril”, moviéndose al centro del carril al acercarse a una intersección o a coches aparcados. Duncan Pickering, director de desarrollo de ciclismo del IAM dijo: “Ha habido bastante debate respecto a si los ciclistas deberían mantenerse cerca del bordillo o ubicarse en el centro de la calzada al circular en áreas urbanas. Nuestro consejo a los ciclistas, basado en un estudio exhaustivo, es (...) ponerse directamente ante los ojos de los conductores. “Permanecer cerca del bordillo donde los conductores no van a estar necesariamente mirando significa que tendrán menos probabilidades de verle.” (…) (Institute of Advanced Motorists, http://www.iam.org.uk/latest_news/cyclistsclaimyourlanesaysiam.html , 18 Marzo 2010) .
También ver el anuncio de la próxima reforma del Reglamento General de Circulación: Los ciclistas podrán circular por el centro, Periódico ADN,
18 febrero 2011. http://www.adn.es/lavida/20110218/NWS-0568-bicicletas-limitadas-circular-podran-calles.html
colisionar con la parte delantera de los vehículos que asoman por la derecha incorporándose desde una calle perpendicular con poca visibilidad, etc. Por todos estos motivos es de vital importancia que el ciclista disponga de espacio suficiente para poder maniobrar y ser predecible para el resto de vehículos. Hay que tener en cuenta que una pequeña irregularidad en la calzada puede ser motivo de un accidente.

•     Es más predecible. Si el ciclista al caerse se encuentra en el centro del campo visual del vehículo que va detrás y, por tanto, manteniendo una distancia más controlada por el
vehículo que le sigue, entonces la posibilidad de atropello disminuye mucho en comparación
a la de que el ciclista se caiga en el lateral derecho del vehículo que le pretende adelantar.

•     El control de la seguridad del ciclista debe estar en sus propias manos y depende de cómo gestione su espacio. Cuando el carril por el que circula tiene una anchura que impide el adelantamiento en condiciones de seguridad, lo mejor es que no invite a que se produzca por este carril (pudiendo hacerse por el carril contiguo en caso de que exista), en caso contrario el ciclista perdería el control de su propia seguridad, dejándola en manos del otro conductor. Especialmente peligroso es un adelantamiento en estas condiciones realizado por un autobús o un camión.

•     Tiene una mejor visión de todo el entorno y, por tanto, más facilidad para anticiparse a los posibles riesgos o imprevistos. Colocándose en el centro de la calzada, el ciclista tiene un mejor ángulo de visión para detectar, por ejemplo: un coche que sale de un garaje, un
peatón que aparece detrás de un camión para cruzar la calle, un niño que sigue una pelota,
etc.

•     Es más visible para todos los demás. Por ejemplo: se posiciona dentro del ángulo de visión de los vehículos que se incorporan por la derecha y por la izquierda, así como en el de los peatones que vayan a cruzar la calle.

•     Evita ser encerrado en las paradas de autobuses. En las proximidades de una parada, si el ciclista se coloca en el extremo derecho de la calzada estaría invitando a que le rebasasen, incluso cuando la distancia hasta la parada resultase insuficiente para completar el adelantamiento, por lo que acabaría viéndose encerrado.

•     Se hace respetar demostrando un buen dominio de su vehículo y control en el entorno por el que circula y dando confianza al resto de conductores.

Si no se dan las situaciones de riesgo descritas, únicamente el ciclista puede decidir tener un gesto de cortesía, desplazándose hacia la derecha, para facilitar el adelantamiento.



2. Consejos para conductores

2.1. Motoristas y ciclistas

•     Respetar la distancia lateral de seguridad.

•     Adelantar siempre por la izquierda. Los adelantamientos por la derecha pueden desestabilizar al ciclista ya que siempre son imprevistos.
2.2. Resto de vehículos

•     No adelantar al ciclista salvo que pueda hacerse respetando una distancia lateral de seguridad de, al menos, 1.5m.  Si no es posible realizar el adelantamiento en condiciones de seguridad, o no es posible invadir el carril contiguo, conviene tener  paciencia y esperar el momento en que se den las condiciones adecuadas. Con un poco de previsión seremos conscientes de que en muchas ocasiones adelantar a un ciclista no supone ninguna ventaja, ya que suele haber algún semáforo a continuación o cualquier colapso de tráfico.

•     No usar el claxon hacia el ciclista (por ejemplo, cuando se le quiere avisar para adelantarle) salvo que sirva realmente para evitar un accidente. Un ruido inesperado le puede desestabilizar.

•     Mantener una distancia de seguridad delantera tal que:
•     El ciclista no se sienta intimidado por tener la sensación de que se le está metiendo prisa al oír la presencia de un coche demasiado próximo.
•     Sea suficiente para poder frenar a tiempo ante una maniobra del ciclista que
va delante. Hay que tener en cuenta que la bicicleta no tiene luz de freno y que, lamentablemente, no todos los ciclistas señalizan sus maniobras.

•     Respetar al ciclista que circula por el centro del carril

•     Respetar la decisión de un ciclista a utilizar la calzada en una calle con carril-bici

•     Respetar a los ciclistas que circulan en paralelo. Según el artículo 36.2 del
Reglamento General de Circulación podrán circular dos bicicletas en paralelo.

2.3. Específicos para conductores de vehículos que transportan personas o mercancías

•     Desgraciadamente, muchos ciclistas adelantan a los vehículos por la derecha.
Sugerimos que lleven una pegatina-señal en su parte trasera, recordando a los ciclistas que está prohibido adelantar por la derecha.

•     Señalizar con suficiente anticipación la parada debido a que la distancia de frenado de una bicicleta es mayor que la de un automóvil. Para los taxis, los clientes pueden surgir de forma imprevista en cualquier momento; en el caso de los autobuses, los ciclistas no tienen por qué saber dónde están las paradas; tampoco tienen por qué conocer la ubicación de los contenedores de basura, ni las tiendas a las que suministran los repartidores; etc.

•     No adelantar a un ciclista cuando la parada es inminente, evitando de esta forma una situación de riesgo innecesaria. Además, cierra la trayectoria del ciclista bruscamente.

2.4. Específicos para conductores de vehículos largos

•     Para realizar cualquier adelantamiento a un ciclista, deberán desplazarse completamente al carril contiguo. Sus adelantamientos desestabilizan mucho a los ciclistas cuando no mantienen una distancia de seguridad lateral adecuada.
3. Consecuencias de la falta de formación ciclista

Al contrario de lo que ocurre con el resto de conductores, los ciclistas no han recibido una formación. Cabe esperar conductas disparatadas y temerarias:

•     pasan de la acera a la calzada y viceversa inesperadamente
•     no señalizan las maniobras
•     no utilizan luces ni reflectantes
•     circulan en sentido contrario
•     no respetan las normas de tráfico
•     adelantan por la derecha
•     no respetan las distancias de seguridad
•     circulan pegados al lateral derecho de la calzada
•     cruzan pasos de peatones subidos en la bicicleta a velocidades que no permiten ser vistos con tiempo suficiente para el resto de conductores.
•     etc.

La actitud de estos ciclistas son los que ocasionan la gran mayoría de los accidentes que sufren los ciclistas en las zonas urbanas. Por este motivo, durante la conducción de cualquier vehículo, hay que prestarles especial atención. Por ejemplo: en el caso de ponerse un semáforo en ámbar y se tiene delante a un ciclista pegado a la derecha, aunque se tenga la tentación de pasar el semáforo antes de ponerse en rojo, no deberá descuidar la distancia de seguridad y la atención hacia el ciclista.

También la existencia de carriles-bici hace que los ciclistas desaparezcan de la mente del conductor como parte del tráfico y, sin embargo, estas infraestructuras les hacen aparecer repentinamente y de forma anómala en intersecciones, multiplicando los riesgos de ser atropellados inevitablemente.

Otra cuestión es que la mayoría de ciclistas tienden a situarse en la primera fila de los semáforos  en rojo (incluso a  saltárselos), adelantando para ello a todos los vehículos (a veces también por la derecha). Estos ciclistas no suelen  prever que al ponerse el semáforo en verde, en determinadas situaciones,  no  van  a  poder  mantener  una  velocidad  que  disuada  a  los  demás  vehículos  de adelantarles. Por lo que se puede dar la situación de que en  un  mismo trayecto se van a dar sucesivos adelantamientos entre un ciclista y otro vehículo a motor (de, al menos, cuatro ruedas). El conductor de este vehículo puede sentirse molesto porque (como suele ser habitual, se dispone de poco espacio) tiene pocas posibilidades para realizar el adelantamiento en condiciones de seguridad. Aún así, este conductor debe mantener la serenidad y no adoptar una conducción temeraria hacia el ciclista, ya que éstos pueden tener este comportamiento con el objetivo de inhalar el mínimo humo posible.

Hay que tener presente que no todos los ciclistas actúan de esta manera, por lo que no se deben generar prejuicios, ni llevar a cabo represalias por las actitudes de otros, sino apoyar las iniciativas que formen a los ciclistas para conducir su vehículo de forma autónoma y responsable por cualquier calle.



4. Bicicletas en el carril bus-taxi

El carril de la derecha suele ser usado por los vehículos más lentos. Sin embargo, el carril bus-taxi se coloca en este lugar, justamente para lo contrario, para que estos vehículos circulen con mayor fluidez.
Normalmente los ciclistas suelen usar este carril para entorpecer lo menos posible al resto de vehículos. Este carril también es usado cuando en el carril de tráfico normal se circula a menor velocidad y el ciclista quiere adelantar a los vehículos que circulan por él. Por estos motivos, aunque no legales, pero sí de sentido común, un taxi o un autobús puede encontrar ciclistas circulando por el carril bus-taxi.

En los carriles bus-taxi-bici los ciclistas deben comportarse como en un carril de tráfico normal. Es un error que este tipo de infraestructuras estén separadas del resto de carriles mediante una estructura física, ya que impide los adelantamientos entre vehículos.

Granada | 24 de Marzo de 2011 | Biciescuela Granada

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